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martes, 24 de marzo de 2020

¿Dónde buscar trabajo?


Ésta es la pregunta que supongo que muchos de vosotros habéis estado esperando... ¿Y dónde busco trabajo? Pues la respuesta no es única, sino que hay que contemplar distintas posibilidades y de distinto tipo:

Los Contactos Personales: Se dice que en algunos sectores más del 80% de las vacantes no se ofertan en abierto, sino que se tratan de cubrir de forma restringida a través de personas conocidas y de las relaciones personales (personal que ya trabaja en la empresa y sus familiares, clientes, competidores, etc.. Informar y estar en contacto con las personas que nos rodean, (familiares, amigos y conocidos) y aprovechar las nuevas relaciones que nos van surgiendo a medida que avanzamos en formación o buscamos empleo es una buena forma de acceder a estas vacantes. Una faceta novedosa de los contactos personales son las redes sociales, que también sirven para buscar empleo. Dentro de éstas hay una muy específica que sirve exclusivamente para contactos profesionales, como es LINKEDIN

La Autopresentación: Consiste en dirigirse directamente a las empresas que potencialmente pueden tener vacantes y presentar una candidatura de forma espontánea. Se tratar de tomar contacto con las personas que pueden informarnos de éstas, de los planes futuros de contratación, e incluso que vayan a decidir a quién contratar. Puede realizarse por correo, en persona o por teléfono; pero lo más efectivo es llegar al contacto directo, aunque sea de un modo informal, con el responsable. Es oportuno presentarse con algún motivo (o excusa) para hablar con esta persona: interesarse por el desarrollo de la empresa, mantener actualizado un currículum ya entregado, etc… Hay que tratar de ser constantes sin llegar a resultar pesados.

Autopresentación en página web: Consiste en mantener activa y actualizada una web personal con tu perfil profesional y logros, en la que te anuncies como un candidato interesado en trabajar. Es difícil que alguien te llame espontáneamente, pero te va a servir de apoyo si alguien se interesa por ti y pretende ampliar información. Sobre ésto, lee la siguiente entrada:

Inscripción en empresas de trabajo temporal (ETT ), Consultoras de RR.HH, y  Agencias Privadas de Colocación: Son empresas que se dedican a proporcionar un servicio a otras empresas: las primeras contratan trabajadores para cederlos, de modo que suponen una precarización del trabajo, las segundas son empresas encargadas de seleccionar trabajadores de determinados perfiles para otras. No deberían mantener bases de datos de un proceso para otro, pero es habitual que lo hagan. Las terceras son empresas que te cobrarán por darte un servicio, que en este caso es buscarte empleo.

Responder a anuncios de ofertas de empleo: Como propiamente indica su nombre, consiste en presentarse a aquellas convocatorias u ofertas de empleo que aparecen en prensa y otros medios de comunicación. Aunque en el pasado lo más habitual era la inclusión de ofertas de empleo en los suplementos económicos de diarios, o en prensa especializada; hoy en día esta posibilidad es mínimia, y lo habitual es acceder a estos anuncios vía internet. Podemos analizar 3 tipo de lugares donde buscar:
  1. Portales específicos de empleo, como las ya citadas ETT, consultoras, y agencias privadas de colocación;
  2. Portales generales de empleo como https://www.infoempleo.com/ https://www.trabajos.com/https://www.indeed.es/, la pública https://www.empleate.gob.es/empleo/#/   Si visitas estas páginas puedes ver varias más posibilidades:
    1. https://empleomarketing.com/mas-ofertas-de-empleo-espana/
    2. https://trabajarporelmundo.org/las-10-mejores-web-para-encontrar-trabajo/
  3. Páginas web de las empresas que ofrecen empleo y gestionan bolsas de trabajo. Si estás interesado en trabajar en una empresa concreta, infórmate porque puede tener su propia bolsa de empleo para cubrir vacantes. Ejemplo: https://info.mercadona.es/es/conocenos/empleo




lunes, 16 de marzo de 2020

"NOSCE TE IPSUM"


Reflexión:

Dentro de EXACTAMENTE 1 AÑO, los alumnos que ahora estáis en el primer curso de un Ciclo Formativo os encontraréis con la evaluación ordinaria en 2º curso, habiendo terminado la formación teórica y a punto de empezar las prácticas del módulo FCT, una especie de ensayo preliminar para acceder al mundo laboral.

Este será un momento de transición, de crisis si se prefiere. Será un paso que en nuestra sociedad distingue mejor que muchos otros el tránsito de la adolescencia a la edad adulta: finalizar la formación reglada y acceder al mundo laboral conlleva independencia familiar y es presupuesto previo para plantearse la vida adulta. Esto supone una serie de retos que hay que estar dispuesto a afrontar y para los que hay que estar preparado:
ü  El alumno se suele haber adaptado, con mayor o menor éxito, a la vida académica; pero acceder a la laboral supone un reto y una oportunidad que en todo caso representa un RIESGO que provoca incertidumbre.
ü  Este cambio supone SALIR DE LA ZONA DE CONFORT en que se puede estar acomodado.
ü  Como consecuencia, será preciso REALIZAR UN ESFUERZO para tener éxito.

La búsqueda del primer empleo será el  proceso por el que las personas que han finalizado (sic) su formación se insertan en el mundo laboral. Para ello el ya ex alumno deberá fijarse un objetivo profesional determinado, que fundamentalmente suele venir definido por sus expectativas personales y profesionales; es decir: todos aspiramos a insertarnos en el mercado laboral con el fin de poder obtener un trabajo con el que no sólo se consigan beneficios de tipo económico, sino también profesional y personal.

Antes de nada:

            Lo primero que se debe hacer antes de comenzar la búsqueda de empleo es conocerse a uno mismo, fijarse un objetivo y autoevaluar las propias capacidades a través del análisis de:

  • Las Características personales.
  • Los Intereses.
  • Las Habilidades y capacidades.
  • La Experiencia profesional.
  • Las Expectativas de vida.


            Conocer todo esto de uno mismo tiene como fin optimizar el esfuerzo para reducir el riesgo (y por lo tanto la incertidumbre), de modo que nos encontremos más cómodos al asumir este paso. Con ello, la búsqueda de empleo será  lo más óptima posible y que tendremos mayores oportunidades de conseguir el resultado esperado.

Las características personales son un conjunto de rasgos que definen a una persona tal y como es, la forma de verse a uno mismo y de cómo le ven los demás. Por ello, es necesario elaborar un inventario de las mismas.

El conocimiento de estas características es fundamental, ya que en la búsqueda de empleo se producirá el encuentro con personas que no te conocen y que desean saber como eres y si encajarás en el puesto de trabajo que ofertan. Será difícil que trasmitas eficientemente esta información sobre ti mismo si tú no la conoces.


Los intereses profesionales se encuentran analizando cuales son los deseos, sin tener en cuenta otras variables, que te gustaría alcanzar profesionalmente: ¿A qué te quieres dedicar? ¿Qué te gustaría hacer?  A la hora de desempeñar una labor profesional se realizará de una forma más competente y satisfactoria para la persona si tiene interés por el mismo.

Las habilidades son características de las personas, pueden ser tanto innatas como propias. Por ello, cada persona tiene ciertas habilidades para la realización de unas cosas o de otras, se deben conocer y reflexionar sobre ellas antes de comenzar la búsqueda de empleo ya que puede actuar como un complemento importante a la hora de acceder al mismo.

La experiencia profesional es una parte fundamental y es de vital importancia, puesto que es necesaria en el momento de redactar herramientas para la búsqueda de empleo como es el Currículum vitae. Por ello, se debe realizar un análisis de trabajo, que se ha ido desarrollando a través de la carrera profesional. En el mismo no sólo se debe hacer constar los trabajos remunerados, sino también las prácticas laborales y voluntariados entre otros.

Las expectativas de vida que te plantees también influirán en tu decisión. Saber el nivel económico que precisarás para lograrlas, el tiempo que estés dispuesto a dedicar a tu trabajo o que te reserves para tu vida personal, decisiones sobre si casarte o vivir soltero; tener hijos o no, o dónde vas a vivir influirán en esta decisión, porque determinados trabajos tal vez no sean compatibles con estas pretensiones.


Una vez marcados nuestros objetivos y realizado nuestro perfil profesional es hora de ponernos a buscar empleo.

Primero tenemos que tener claro si queremos trabajar por cuenta propia o si por el contrario queremos buscar trabajo por cuenta ajena; y en este caso si pretendemos trabajar en la Administración Pública o en una empresa privada.

Trabajar por cuenta propia: consiste en proceder a la creación de una empresa en la que cada uno sea su propio jefe, pero para ello es necesario llevar a cabo un preciso análisis del mercado de trabajo, de la financiación de los costes, contar con un proyecto o iniciativa que resulte viable, técnica y económica.

Trabajar por cuenta ajena: tendrás que decidir entre dos posibilidades a las que se accede de forma muy diferente: trabajar en la Administración Pública o en una empresa privada.

Trabajar en la Administración Pública:
 Los tipos de acceso a la Administración son: oposición, concurso, concurso-oposición y contratación directa-bolsa de trabajo. La Administración Pública contempla dos posibilidades de ingreso laboral: funcionarios y laborales.

Trabajar en empresa privada:
Cuando un demandante de empleo es preseleccionado para ocupar un determinado puesto de trabajo, debe conocer las distintas fases que componen el proceso que va a atravesar. Se diferencia entre otras cosas de la Administración Pública en que el proceso de selección no es a través de un examen sino que consta de otras pruebas como son, por ejemplo, la entrevista personal y los tests psicotécnicos entre otros.


miércoles, 13 de junio de 2018

He acabado los estudios ¿Qué puedo hacer?

Esta es la pregunta a que TODOS los estudiantes se enfrentarán antes o después. Cuando ya nos habíamos acostumbrado a la dinámica de la vida de estudiante, empezando el año en septiembre (no en enero como el resto del mundo), con las etapas de actividad y descanso vinculadas a las evaluaciones y a las vacaciones respectivamente; cuando ya le teníamos cogido el truco a esto de estudiar, salir de fiesta, pasar de curso… Nos encontramos con que toca salir de la zona de confort y lanzarse al mundo laboral; y no es cómodo.

En este contexto, muchos se plantean la opción de seguir estudiando para "mejorar el perfil profesional", lo que podemos denominar como “el síndrome de La Tuna” o del eterno estudiante. La decisión es cómoda, supone no querer introducir cambios y continuar con una vida que llevábamos, a la que estamos acostumbrados y en la que nos iba bien. Podemos optar por emprender otra titulación superior a la que ya tenemos, o incluso otra del mismo nivel que nos aporte formación complementaria. Además, seguro que esta decisión es apoyada por el entorno social y sobre todo por el ámbito familiar… Pero en el fondo sólo supone aplazar la decisión, porque llegado el momento de trabajar hay que hacerlo; y tal vez con ésto lo único que consigamos sea retrasar este momento unos años, pasados los cuales nos encontraremos básicamente en la misma situación... Pero con un poco más de edad.

Por contra, aunque “lanzarse a la piscina” del mundo laboral no es cómodo, porque aporta un alto grado de incertidumbre y de dificultad… al final hay que acabar haciéndolo; y a pesar de lo que hemos indicado en otra entrada de que hay que seguir estudiando y formándose mientras se está en paro… Éste es el “plan B”, para mientras encontramos trabajo.



El  esquema de nuestras posibilidades en este momento es el siguiente:


  • Lo primero que hay que hacer es plantearse un objetivo realista sobre en qué queremos trabajar y en qué condiciones.
  • Para ello debemos analizarnos tanto nosotros mismos como al entorno que nos rodea (método DAFO) para poder decidir y sobre todo ser realista con nuestras posibilidades.
  • Ésto puede hacer que nos marquemos un objetivo temporal (objetivo 2) que nos permita solventar algunas debilidades de nuestro perfil profesional para acabar llegando a nuestro objetivo inicial.


Por ejemplo, si decidimos que queremos trabajar en un puesto de trabajo concreto en una empresa determinada, y vemos que para cubrir esa vacante siempre nos van a exigir el requisito de 1 año de experiencia laboral, para llegar a este objetivo debemos de trabajar en otra empresa que quizás no nos guste tanto pero que servirá como medio para llegar a trabajar en la empresa que queríamos.

martes, 18 de diciembre de 2012

Estoy en paro. ¿Qué puedo hacer?

Pues... la respuesta es fácil: BUSCAR TRABAJO. Lo difícil en todo caso será encontrarlo, y no nos engañemos: el momento no es el más adecuado para buscar trabajo. La coyuntura económica obliga al que tiene un empleo a agarrarse a él como a un clavo ardiendo, olvidándose de proyectos de futuro que pudiese tener; y quién lo pierde se encuentra en la difícil tesitura de decidir qué hacer con su vida sabiendo que la decisión que tome, sea la que sea, resultará complicada. No obstante, hay que huir de la angustia (que no ayuda a nada) y tomar una actitud positiva sabiéndo que las situaciones difíciles a veces son oportunidades para dar giros en nuestra vida que a largo plazo pueden resultar positivos. A veces cuesta "saltar a la piscina", pero aquellos que pierden un puesto de trabajo o peor aún, acaban su formación y no ven forma de acceder al primer empleo, no tienen nada que perder. Los han "lanzado" al agua y sólo pueden aprender a nadar o ahogarse. Las personas, en los peores momentos, nos sorprendemos a nosotros mismos. VAMOS A VER QUÉ PODEMOS HACER:

Primero: FÓRMATE.

Hubo un tiempo en que los adolescentes abandonaban la formación sin haberla terminado porque el mercado ofrecía posibilidades de emplearse con baja (o nula) cualificación, empezando a ganar dinero rápida y fácilmente. ¿Para qué voy a estudiar "acabados de construcción" si puedo empezar a trabaja en una obra y aprendo "sobre la marcha"? o ¡para ser dependiente, no hace falta hacer un Ciclo Formativo! Aunque ahora no se analiza, parte del enorme problema de productividad que tenemos en este país proviene del hecho de que un gran porcentaje de nuestra mano de obra carece de una verdadera cualificación profesional, que se disimula alegando una experiencia previa: "yo trabajaba como oficial de 2ª". La función hace al órgano, diría el filósofo. Tal vez nunca ha sido un buen oficial de 3ª ni de 2ª, pero la realidad le ha permitido trabajar durante años realizando un mal trabajo que todos le hemos consentido. Culturalmente hemos aceptado siempre la mediocridad (incluso la deficiencia) en el trabajo dándolo por bueno. Pisos recién entregados con enormes fallos de construcción que se admiten por el propietario asumiendo que deberá repararlos por su cuenta. Camareros recién llegados al sector se permiten dar un servicio inadecuado a los clientes que pagan asumiendo esta situación. Nos encontramos con trabajadores que se permiten cambiar del sector de la construcción, a la hostelería, o a la agricultura presumiendo de "valer para todo" o dicho de otro modo, de tener varios perfiles profesionales; cuando en realidad su perfil es el de trabajadores sin cualificación que sólo podrán optar a los puestos auxiliares de más baja categoría (nivel 1 de cualificación del marco europeo) y a los que cambiar periódicamente de sector sólo sirve para que no consoliden cualificación en ninguno de ellos. Y la responsabilidad no es sólo de los trabajadores. Si se ha dado tradicionalmente esta situación es porque nuestro empresariado siempre ha estado más pendiente del precio de la mano de obra que de la cualificación. Dicho de otro modo: se paga el precio estándar (el del convenio, mejor si puede ser a la baja) independientemente de la calidad; Algo así como si el comprador de manzanas sólo se fijase en el precio mínimo que es lo que está dispuesto a pagar, independientemente de que las manzanas sean excelentes, mediocres, o estén podridas. Ante esta situación, cualificarse parecía algo así como un interés cultural de los trabajadores y no un modo de añadir valor al trabajo, algo que la crisis ha puesto de manifiesto expulsando del mercado de trabajo con mayor virulencia a los trabajadores menos cualificados.

Segundo: EMPRENDE.

Muchos YA lo están haciéndo y la EPA lo confirma. Algunos parados que en otro momento no hubiesen
pensado en emprender una actividad por cuenta propia lo hacen ante la perspectiva de no encontrar empleo. Desde luego es una buena opción, pero no hay que olvidar las precauciones que se deben tomar antes de lanzarse a esta actividad y que no desarrollo porque me metería en otro tema que tratamos en este blog: el autoempleo.

Tercero: EMIGRA.

Tradicionalmente los sociólogos han discutido si los emigrantes son las personas más emprendedoras o las más conformistas de un país, y no se han puesto de acuerdo. Supongo que las dos posturas tienen parte de razón, precísamente en la parte que se equivoca la contraria, pero hay dos maneras de enfrentarse a una enorme ola que amenaza con darte un buen "revolcón" en la playa. Una es ponerse firme, asentar bien los pies en la arena, y aguantar el embate con toda tu fuerza; otra es sumergirte hábilmente y dejar que pase por encima. Con la enorme ola de la crisis que nos está golpeando, también podemos hacer estas dos cosas: se puede aguantar el embate en España, uno de los territorios en los que más crudamente se manifiesta, o se puede valorar la posibilidad de buscar en el extranjero una experiencia que (esperemos que transitoriamente) no nos aporta nuestro país. En todo caso, no podemos pensar en emigrar como lo hicieron nuestros abuelos en los años '60 y en gran medida ha sido la emigración que hasta ahora mismo hemos estado recibiendo: emigración poco cualificada destinada a cobrar salarios mínimos y realizar los trabajos que no quieren los nacionales; éste nicho de mercado siempre van a cubrir a menor precio los migrantes de países menos desarrollados con los que ni queremos ni podemos competir. La emigración española que puede tener sentido en europa es la de JÓVENES BIEN CUALIFICADOS TÉCNICAMENTE Y CON UN ACEPTABLE NIVEL DE IDIOMAS a los que España no aporta un puesto de trabajo para el que están preparados y carecen, en general, de experiencia. Esta emigración, esperemos por el bien de todos que temporal, no sólo facilitará que no se queden como una "generación perdida", sino que además les podrá proporcionar una recualificación o sobrecualificación que, cuando vuelvan (esperemos que en no más de 2 a 4 años) no sólo los enriquecerá a ellos, sino a todo el país y a nosotros como sociedad; pero no todo es color de rosa en esta salida, sino que a veces el estar cualificado en una profesión en España no facilita, sobre todo si se desconoce el idioma, insertarse profesionalmente en este nivel en otros países.

En definitiva: estar en paro no es estar parado; más bien todo lo contrario. La situación de paro es uno de
los momentos en que más actividad se exige a una persona para no quedarse estancado y excluído del mercado laboral y en definitiva, de la sociedad.